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¡Cuidado con la intolerancia a los alimentos en los bebés!

¡Cuidado con la intolerancia a los alimentos en los bebés!

Intolerancia a los alimentos en bebés.

Un método efectivo para detectarla

Antes de empezar hay que saber distinguir entre una intolerancia por alimentos y una alergia.

En este artículo solo vamos a tratar las intolerancias y dejaremos para una siguiente entrega el tema de las alergias, que requiere un abordaje amplio con criterios médicos.

La intolerancia alimentaria es la dificultad para digerir ciertos alimentos y se origina principalmente por el defecto de alguna enzima responsable de la metabolización de ese alimento y, en el caso del sistema digestivo de los niños pequeños porque sus barreras intestinales aún no están totalmente formadas.

La intolerancia, sin embargo, no suele manifestarse de manera tan inmediata, es decir apenas el bebé consumió el alimento, sino que pueden trascurrir una o más horas y tiene unos síntomas bastante característicos, los más comunes en edades tempranas suelen ser las digestiones pesadas y lentas, el estreñimiento y la diarrea (acuosa, amarillenta y ácida en el caso de la lactosa), gases y flatulencias, dolor abdominal, apatía general e incluso vómitos.


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Y habiendo explicado la parte teórica pasemos a la práctica, un método efectivo, y casi obligatorio, que como padres debemos aplicar para detectar si nuestro bebé es intolerante a algún alimento y cómo actuar frente a esta situación.

Lo más importante es hablar de este tema con el pediatra justo antes de que tu hijo cumpla los seis meses de vida, que es la edad en que la OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda introducir los primeros alimentos al bebé, para complementar la lactancia.

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Padre y madre en la cama con su hijo.

Primeros alimentos…

Y como segundo punto, muy importante, es seguir las instrucciones del médico de tu hijo, desde qué tipo de alimentos darle al niño hasta cuántas veces al día y en qué horario. Esto es fundamental porque cada niño responde de manera distinta y porque su pediatra es quien conoce todo su registro de salud y ha visto su desarrollo. Y, sí o sí, esta recomendación debe cumplirse.

¡Este es el método que deja tranquilos a muchos padres!

Si bien cada pediatra hace sus propias recomendaciones, todos coinciden en estos siguientes puntos que ayudan muchísimo a detectar a tiempo una intolerancia alimentaria y a actuar de manera rápida.

  • La primera vez que se le da al bebé algo distinto a la leche, debe ser solo un alimento, no dos ni tres… ¡solo uno! Esto básicamente, nos permite medir con exactitud, qué reacción le causa este alimento al organismo del bebé; es decir es una especie de prueba. Y como paso siguiente, este alimento debe ser cocinado (de ser el caso) sin nada más que agua.
  • El alimento debe ser fresco y conservado en temperatura ambiente; en esas condiciones es mejor dárselo al bebé. Y una vez que se le proporcionó, lo que sobre debe ser desechado… ¡no se guarda comida para los bebés!
  • Dependiendo del pediatra, puede mandar a dar primero frutas, cereales para bebés, o ciertos vegetales, sin embargo, las reglas anteriores se aplican para cualquiera de estos tipos de alimentos.
  • El nuevo alimento que se le introduce en la dieta del bebé debe repetírsele por los siguientes días, puede ser que lo consuma por tres días seguidos, o en otros casos los médicos recomiendan dárselo durante siete días seguidos de manera exclusiva; así se descarta que le cause daño. En este punto hay que recordar que la leche materna o de fórmula sigue siendo el principal alimento del niño y sus tomas deben seguir con regularidad.
  • Durante todo ese sexto mes de vida, el bebé probará entonces un máximo de cinco alimentos nuevos. Más de esa cantidad no es recomendable; recordemos que está creciendo y hay tiempo suficiente para que vaya probando otros nuevos sabores y nutrientes.
  • No se le debe obligar al bebé a comer si es que rechaza o no le agrada el alimento. Poco a poco, ármese de mucha paciencia y calma.
  • Hay que estar atentos como padres a las señales que da el niño después de consumir el alimento; estas pueden ser irritaciones de la piel, llanto provocado por molestias o dolores, diarrea, vómito o cualquier otra manifestación inusual en el niño. Algunos síntomas pueden darse a pocos minutos de la ingesta, otros, horas después. Por eso es tan importante recordar, y si es posible anotar, qué alimento fue el que se le proporcionó al bebé.
  • Si alguno, de estos síntomas se presentan hay que llamar de manera inmediata al pediatra, o acudir al centro de salud más cercano, para que el niño reciba la atención médica que necesita.
  • Hay que puntualizar que en el caso de diarrea o vómito se produce una deshidratación inmediata en el bebé que pode en riesgo su vida. La actuación oportuna de los padres o persona que está a cargo del bebé es indispensable.
  • Y como último punto, es muy necesario que este tema y estas recomendaciones sean expresada por parte de los padres a otras personas que tienen contacto con el bebé, incluso si hay hermanos menores de edad, para que eviten darle alimentos sin estos cuidados y medidas.

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