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¡Deseo que mis hijos se caigan en la vida!

¡Deseo que mis hijos se caigan en la vida!

Niña aprende a montar una bicicleta.

¡Qué experimenten el fracaso!

Me creerás insensible, dura, o un tipo de mamá extraña, pero no, no lo soy. Estaría muy errada si pensara así por dureza de corazón, lo que pienso es que las adversidades y los momentos oscuros son también parte de la realidad.

Me explico…

Cuando uno piensa en los hijos y sueña para ellos, es indescriptible el gigantesco abanico de virtudes que deseas regalarles. Me he preguntado muchas veces qué quisiera para ellos y desearía que sean autónomos, felices, confiados, respetuosos, empáticos, en fin, no acabaría esta lista. Pero, para que alcancen todas esas grandes cualidades, debo primero enseñarles desde pequeños a superar las frustraciones, a que puedan asumir sus fracasos, a que trabajen en su autoconfianza, en su autoestima todos los días, a que puedan aceptarse por lo que son, enseñarles a perdonar y mirar al otro con amor sea como sea y pase lo que pase. Es importante que se respeten para poder respetar a los demás, mostrarles otras realidades que ellos no conocen e incentivarles a ser más empáticos.

No es fácil la tarea de que comprendan que no siempre tendrán la razón y que serán lastimados y decepcionados, que también ellos podrán fallar algún día, hacer lo mismo a alguien más.

Porque nadie suele enseñarles que no son perfectos, que no importa las caídas que tengan sino las veces que se levanten. En medio de las adversidades tienen que encontrar las posibilidades.

Y para todo esto, yo estaré a su lado en la medida de lo posible porque por más amor loco que les tenga y, mis ganas infinitas de protegerlos, no debo dejar que esquiven, ni pasaré por ellos, las pruebas que les son necesarias para crecer como personas.

No los sobreprotegeré, porque les estaré privando de encontrar sus propósitos, su creatividad de aprender de cada obstáculo y estaré matando la capacidad de ser resilientes.

Hay que inculcar resiliencia

Creo que hoy más que nunca necesitamos inculcar en los niños la resiliencia, esa virtud de lograr ser felices incluso cuando hay heridas en el alma, porque todos cargamos con una… o más.

Sabemos que, en la infancia, al ser el comienzo de todo, es en donde muchos traumas y heridas “algunas inconscientes” se quedan en las personas.

Pero con seguridad la calidad de tu infancia no determinará la calidad de tu vida como adulto, puede influenciar, eso sí.

Existen personas con infancias duras y complicadas pero que han llegado a ser adultos felices, sanos y de éxito. Sin embargo, hay otras que su vida ha sido aparentemente estable en su niñez, pero que en su futuro no son personas que viven tranquilas ni felices y tampoco pueden hacer felices a los de su entorno porque entre otras cosas no resisten las dificultades.

Según el psicólogo Boris Cyrulnik la resiliencia en la vida de una persona depende de un 70% u 80%, del afecto que esta haya recibido, esa seguridad afectiva, la calidad del vínculo ¡eso sí, determinará muchas cosas!

No es factible medir el dolor que cada persona guarda, lo que a cada persona le afecta de diferente modo no sabremos jamás la magnitud de cada dolor menos comparándolo con el del otro. Algo que quizá se vea pequeño puede ser un trauma para alguien el resto de la vida, así que categorizar el dolor es algo que no se puede hacer.

Para esto como padres, podemos hacer dos cosas, primero ser cautelosos, prudentes y sabios en lo que vamos marcando en nuestros hijos, como enseñanzas y como recuerdos.

Y segundo mostrarles que, en medio de una prueba, de un sufrimiento, puedan encontrar un propósito, un significado a todo aquello que ha ocurrido.

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Niño comiendo un helado.

Ponerle un significado al dolor, sobretodo en el momento de la prueba, puede ser algo casi imposible. No es que haya en ese momento un significado como tal, el que pone un significado al momento es uno mismo, y eso podemos ejercitar con ellos. Al no enseñarles esto,será la manera en la que únicamente ellos busquen querer justificar su dolor y sus problemas para el resto de la vida y se quedarán mirando entonces la herida y es muy probable que continúen repitiendo los mismos patrones de conducta, porque no fueron capaces de transformar ese dolor.

como ejemplo sería el niño que fue maltratado y ahora maltrata también a sus hijos…. (esta persona solo vivirá justificando su dolor y además repetirá ese mismo dolor en alguien mas.

Sin embargo, alguien que pudo ser resiliente es el caso de una persona que creció sin sus padres y que ha pesar de esa ausencia y dolor supo metamorfosear esa prueba encontrar un sentido de ello y desear ser un padre excelente para sus hijos

O la hija que vio trabajar tanto a su padre que le lastimo no tenerle cerca y eso mismo la animo a buscar un esposo que tenga sus metas claras de familia

Trascender para sanar, y conseguir salir airosos de cualquier situación, Eso es resiliencia. 

En algunas ocasiones tomará más tiempo que en otras el trabajar la resiliencia en los hijos, incluso en uno mismo, pero con fuerza de voluntad y constancia conseguiremos ver las dificultades, como un reto.

Con tristeza y pesar tendré muchas veces que enseñar a mis hijos a no huir del dolor, de las adversidades,de las cosas difíciles que la vida les ponga en frente, y de lo contrario, se metan de lleno en el para que puedan salir fortalecidos y conozcan de qué son capaces.

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