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Antes de viajar con un bebé lee estás 5 recomendaciones

Antes de viajar con un bebé lee estás 5 recomendaciones

Tomar vacaciones con un bebé.

Si el niño es pequeño es indispensable un chequeo antes de ir de vacaciones, y al regreso si ha existido algún factor que nos preocupe dependiendo de la duración del viaje y el lugar.

Llegan las vacaciones de diciembre en familia y cuando se tiene un bebé el plan debe ser más riguroso en cuanto a cuidados y organización, durante el viaje y en plena estadía.

Aunque dependiendo de la edad del niño, y el lugar al que se vaya a acudir, los cuidados varían poco, pues existen algunos parámetros que obligatoriamente hay que cumplir. El doctor Byron Guillén, especialista en Pediatría y Neonatología, nos da cinco recomendaciones que resultan ser indispensables para una gran experiencia y sin contratiempos

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1. EN LA RUTA…

Evita hacer trayectos largos. Es mejor realizar paradas cada 2 o 3 horas si el viaje es en auto.

Y en este punto hay que resaltar que los bebés e incluso niños mayores de un año tienden a sentir cansancio o entrar en estados irritables cuando no se hacen paradas a lo largo del viaje.  Se merecen un respiro, al igual que los demás miembros de la familia.

2. SEGURIDAD… de cinturones a vacunas

Recuerda, si el viaje es en auto, que cada niño debe viajar en su respectivo asiento de seguridad y los más pequeños, o bebés, en el asiento posterior con su silla adecuada para su edad. Nunca un niño debe viajar en el asiento del copiloto hasta que tenga más de 12 años. Esta, más que una recomendación, es una norma a seguir por lo tanto se debe cumplir sin condiciones.

Pero también hay otra que debes tener muy en cuenta y es que en muchos lugares se exige una vacunación, por ejemplo, contra la fiebre amarilla, sobre todo en zonas cálidas. Esta recomendación es para que averigües con anticipación si este es un requerimiento para viajar al destino escogido y puedas hacer la consulta a tu médico de confianza.

3. ¡Ojo al clima!

Hay que estar preparados para el cambio de condiciones climáticas y conocer el tiempo que hará en el lugar donde se vaya a vacacionar; esto implica asegurarse por diversos medios de la temperatura promedio en el sitio, guardar ropa adecuada. Considera que, en la época de verano en algunos lugares de la costa durante el día hace calor pero en horas de la noche hace un poco más frío, de igual manera si el viaje es a una zona fría, recuerda que hay elementos de protección que no te pueden faltar en la maleta. Nunca esta demás llevar un pequeño botiquín con algunos remedios básicos, recomendados por los pediatras considerando el ambiente al que estarán expuestos, ten en cuenta si el niño tiene complicaciones respiratorias, alergias u otras condiciones que puedan desencadenarse.

4. Disfrutar del sol con cuidado

Disfruta mucho del calor, pero no expongas a los niños a las horas de sol más intenso, ni a largos períodos, lleva contigo una carpa o un parasol y ten a mano ropa que les proteja como camisetas de manga larga y un gorro que cubra si es posible también el cuello.

Recuerda que es indispensable utilizar bloqueador solar y recolocarlo cada 2 o 3 horas, más aún, si se realizan actividades en el agua.

Se debe buscar protectores solares acordes a las edades y colocar sobre la piel del bebé la cantidad suficiente que llegue a formar una verdadera capa protectora. Hay que considerar, principalmente, las áreas más expuestas al sol, como son: rostro, orejas, cuello y espalda, brazos, manos, piernas y pies.

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En el rostro, por ejemplo, hay que reforzar la protección en la nariz y pómulos porque tienden a recibir el mayor impacto.

5. Atención con el agua y los alimentos

Los padres que ya han vivido estas experiencias de veranos saben muy bien la importancia de utilizar agua purificada para todo lo que implique contacto con el bebé, incluido lavar biberones o utensilios, su baño y la preparación de sus alimentos. Adicionalmente, se recomienda llevar agua dulce y purificada en una botella a la playa para al final retirar la arena o agua de mar del bebé.

También es indispensable recordar que en climas cálidos hay que hidratarse más, en el caso de un bebé debe tomar agua a partir de los seis meses y si está con leche materna, la madre debe aumentar su ingesta de agua y líquidos para evitar deshidratación en el bebé o estreñimiento.

¡BUEN VIAJE!

Si tienes otras dudas, abórdalas en una consulta previa con el pediatra o médico de confianza, este además podrá revisar el estado de salud del bebé y asegurarse de que todo esté bien, de esta forma pueden ir tranquilos a disfrutar mucho de ese tan merecido descanso.  Al regreso no olvides contarle al especialista en dónde estuvieron y cualquier otro detalle que pueda ser de utilidad.

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